martes, 30 de agosto de 2011

En un país multico... En un país bicolor

Eran tantas las cosas que quería decir por Facebook y Twitter, que mejor las reúno todas aquí, en este semi-olvidado blog, y ya cada uno que saque sus propias conclusiones.

Lo primero: Lo del Barcelona tiene un mérito indiscutible. No se puede negar que es un equipo bestial y lo seguirá siendo durante años, siglos y milenios. Tiene al mejor central del Mundo, el mejor centro del campo que he visto nunca (Xavi, Busquets, Iniesta, Cesc, Thiago, Keita y vienen Jonathan dos Santos, Rafinha Alcántara, Sergi Roberto...), al máximo goleador de la historia de la Selección Española y al mejor jugador de la historia, que es indudablemente Leo Messi. Y eso tiene mérito, porque de una forma u otra, se lo han trabajado para que sea así.

Pero lo que he visto en el Camp Nou ya me ha sacado de quicio. Desde 2006 aproximadamente, la gente ya decía aquello de "esto parecerá la Liga Escocesa", en 2009 o por ahí ya se podía escuchar "igual que la Liga Escocesa" y hoy yo ya empezaré a decir que "esto es peor que la Liga Escocesa". Esto aburre, y mucho. Lo que me da coraje de verdad, es ver a culés y madridistas hacer como que sufren por una victoria, cuando jornada a jornada lo único que se juegan es intentar marcar un gol más que el eterno rival. Si uno mete 5, el otro va a meter 6. Esa es la única emoción que tiene la Liga, a no ser que se encuentren en Champions, juntamente con 4 horas al año donde se enfrentan en la competición liguera.

Tenía yo 14 años, y el Valencia fue el último que ganó un campeonato y ha sido el único en ganarlo en los últimos 10 años, ganando también la Liga de 2002. Desde entonces, esto se ha convertido en una dualidad aburrida donde este verano el Barcelona ha fichado a Cesc, Alexis y Thiago y Fontàs subiendo del filial y el Real Madrid a gente como Coentrão, Sahin más lo que ya tenían. Es decir, mejor equipo los dos. Los inmediatos perseguidores, Valencia y Villarreal, han tenido que vender por falta de liquidez. Ojo, no estoy hablando de dos equipos que se salvaron en la última jornada del descenso. Es la alternativa que tiene España de desbancar el reinado de los dos grandes. Ambos han vendido a sus estrellas (Mata y Cazorla) y han fichado a jugadores o que sobran de esos equipos (Parejo y Canales) o  que incluso futbolistas que no serían titulares en los filiales del Madrid y Barcelona.

Si esto empieza así, ¿cómo esperamos que acabe? ¿Con el Betis segundo? ¿Con el Racing ganando la Liga? Esto va a acabar con 20 puntos de diferencia en noviembre y como estos dos ganarán todo pues llegarán  a junio igualados entre ellos oiremos gilipolleces (acostumbrados ya) de la prensa de "La Liga más igualada de la historia" y "La mejor Liga del Mundo". Está claro, es la mejor Liga del Mundo porqué sólo se ve lo que interesa. Y por favor, ya que esto no se va a poder solucionar, por lo menos que se titule como "El mejor duelo del mundo" y nos dejen a los demás en paz.

Y hago un llamamiento. Todos aquellos que somos de equipos humildes pasemos de las discusiones de árbitros y pasar totalmente de conversaciones que tengan como protagonistas el Madrid y el Barcelona. Bueno, no es un llamamiento, pero es lo que voy a hacer. Desde hoy, el Real Madrid Club de Fútbol y el Fútbol Club Barcelona son equipos como el Manchester, el Bayern o el Olympique de Lyon. Indudablemente equipos fenomenales, pero no de mi Liga. Una Liga, por cierto, en la que somos Campeones y líderes :)

jueves, 18 de agosto de 2011

Así vi yo la Supercopa

Ya está el lío montado.

Y ante todo, felicidades al FCBarcelona por la Supercopa y a todos mis amigos culés.

No lo he querido ver, porque he preferido escuchar la opinión de PERIODISTAS DE VERDAD en el Tiempo de Juego de la Cadena Cope, pero ya me enteraré de lo que se haya hablado y de qué forma en programas de poca monta como Futboleros o Punto Pelota.

En lo deportivo: El Real Madrid ha sido superior. Que esto no significa que haya jugado mejor, todo sea dicho. Por empuje, ganas y ocasiones se merecían la victoria, pero se gana superando todos los factores, que en este caso han sido dos muy claros los que han podido con ellos: la pegada final y Messi.

El partido de vuelta nos ha dejado los primeros 45 minutos más grandes que se pueden esperar de un Clásico (que ya hay que empezar a buscarle otro nombre, porque es una palabra demasiado bonita para una partida del Tekken 4). Goles, ocasiones, el tiro al larguero de Ronaldo... Hasta la segunda mitad. Como en un patio de colegio donde se juega con árbitro, normalmente el profesor de Educación Física, los dos equipos (los dos más grandes del mundo, ojito con esto) se han dedicado más a decir "mira profe lo que ha hecho" o "profe, pupa" en vez de seguir con el espectáculo que nos había brindado el partido de ida y la primera parte.

Toda esta pérdida de tiempo iba beneficiando al Barcelona hasta que Benzema, dudo que sabiendo cómo, hacía el empate a 2. La impotencia de ir perdiendo una eliminatoria que se merecía ganar y viendo difícil la igualada, ha hecho que el gol de Messi al final doliera mucho más, y se ha notado. Al club de los cerebros muertos, tengo que incluir a un Marcelo, que desde el día que llegó no me ha causado nunca una buena impresión en nada. Siempre me ha caído mal, y ha sido siempre un niñato que demuestra que el "señorío" del Madrid hace tiempo que se ha perdido. Podéis buscar la imagen, por ejemplo, de un Marcelo haciéndole burla y sacándole la lengua al Cata Díaz al final de aquel partido en el Bernabéu contra el Getafe, que acabó remontando el Real Madrid después de las famosas patadas de Pepe a Casquero y el penalti a lo 'Panenka' que erró el centrocampista.

Bien. Esa entrada a Fàbregas es, y perdón si alguien se siente ofendido, de ser un hijo de la gran puta, y como he dicho antes, un niñato mal perdedor. Después, Mourinho y su dedo, la torta de Villa a Özil (que al parecer, y no lo he visto, es la consecuencia de que el alemán haya pisado a Cesc estando en el suelo, pero no lo sé.) y blablabla que para los que estamos viendo un espectáculo desde fuera nos da igual quién tenga razón o no, y que esto sea discusión día sí, día también, como a ver qué niño de parbulitos tiene una abuela con más años. Como ha dicho Poli Rincón: "estos tíos son profesionales y tienen pelo en tooodas las partes de su cuerpo". No lo parece.

El madridismo está muy manchado. Antes era el equipo de los señoritos de la Capital, y ahora es el equipo de los MACARRAS, como dijo Manolo Lama en su programa y con toda la razón del mundo aunque haya miles de Ronceritos sueltos por Twitter que seguramente están metiéndose en un jardín que no han visto crecer. Hay que decir que Lama no lo dice en ningún momento con afán de ofender a nadie y si escucháis la parte donde lo dice, hasta los más forofos sabrán que tiene razón. Incluso el capitán, el que todos respetamos siempre y le adoramos porque es un ejemplo como capitán de la Selección, ha caído en las redes de la manipulación que tiene Mourinho sobre las mentes blancas, incluida la de Florentino, y ha tenido los santos (nunca mejor dicho) cojones de responder "la trifulca habrá empezado porque alguno de ellos habrá simulado una patada". Cuando Iker Casillas dice esto, ya es para preocuparse. Y mucho. A lo que se refería Manolo Lama como "macarras" es a cosas como esta, que antes de que llegara Mourinho no pasaba. ¿Alguien vio a Pellegrini o a algún jugador rajar de los árbitros o ser así de mal perdedor? ¡Pellegrini no ganó nada! Pero toda la fuerza mediática que lleva Mou como 'The Special One' y titulares así hace que se suba el ego del Real Madrid tanto, que hasta llegamos a extremos en que Iker dice cosas así. Y pregunto a los madridistas, ¿esto es lo que queréis?¿de esto estáis orgullosos? Porque vuestro adorado Mourinho es culpable de que nadie se acuerde del merecimiento del Real Madrid de ganar esta Supercopa. ¿Por qué? Por macarras.

Sólo decir una cosa más. No todos los madridistas son Ronceritos. Hay muchos, demasiados, pero tengo que decir que personalmente, no conozco a ninguno, por suerte. Es más, ¡uno de ellos me debe un cubata!

Buenas noches y haceros saber que estoy abierto a debates y opiniones.

PD: Me apuesto 1000€ a que mañana en Deportes Cuatro no veré nada de la presentación de Canales con el Valencia :P

martes, 5 de julio de 2011

Debatiéndose entre la vida y el sueño

Te vendo un yate por 4.000€. Vendido.

Hablando con mi hermana (ella dice que pequeña) postiza, hemos llegado a comentar uno de los momentos más bonitos, esperanzadores e ilusos que pueda vivir un ser humano a lo largo de un día de su vida. Puede servir que sean las tres de la tarde, después de comer, antes de dormirte la siesta, pero de lo que quiero hablarte, pega más que te pongas en situación dos minutos después de acostarte solo en tu cama y unos minutos que parecen millones de segundos antes de dormirte... por la noche.

Lo digo ya, de primeras. Si alguien se ofende, lo siento mucho... pero que se lo haga mirar. Pero quien no se haya tumbado en la cama, tapado hasta arriba porque hace frío, acomodado la cabeza sobre nuestra fofa amiga la almohada y no se haya imaginado un mundo perfecto al otro lado de la realidad, es que no tiene corazón. Mi hermana (que no es mi hermana, pero ya la adoptaremos) y yo coincidimos que es el mejor momento del día. Eres feliz o no, pero puedes tener todo lo que cabe en tu imaginación. También es verdad, que en días malos, sobre todo en aspectos relacionados con sentimientos hacia otra persona, es difícil dibujarse esa realidad preciosa en que nos gustaría vivir. Es más, se convierte en un infierno durante unos instantes, pero el poder de la mente positiva, siempre tiene que predominar sobre las sombras. Y como diría mi amiga: "No lo cambio por nada en el mundo". Yo tampoco. Y a ella menos.

jueves, 23 de junio de 2011

Jo també sóc del Margatània


Pol, Eduard, Adrià, Martí, Emma, Nil, Gerard, Roger, Dídac, Cristian, Ivan, Xavi, Ruth i, el que a partir d'ara consideraré el meu amic, el futur premi Zamora de la Lliga BBVA, el pròxim porter del Barça, Haritz. Aquests són els 14 noms de 14 personetes que em van tocar el cor amb els seus petits dits d'estudiants de primària fins posar-me la pell de gallina durant 9 minuts i mig.

Per a qui no ho hagi vist, aquestes 14 ànimes esperançadores per a l'esport són 14 jugadors del Margatània, equip de futbol de prebenjamns de la localitat de Vilanova i la Geltrú, província de Barcelona, que han acabat aquesta temporada amb 271 gols en contra i només un a favor. Però com és que se d'aquesta història? Doncs via Facebook em va arribar un mini documental de Roger Gómez, Daniel Resines i Cristina Sánchez, on surtien els propis nens de l'equip explicant el balanç de derrotes i la impossibilitat encara d'haver marcat un gol. 

El vídeo en qüestió el trobareu aquí: http://vimeo.com/25397042

Els que amem el futbol, els que hem jugat de petits, tenim cosins amb la mateixa edat i a sobre som uns sensiblons, no hem pogut evitar derramar més d'una llàgrima d'emoció, per la llàstima i la impotència de no poder ajudar aquests nens a guanyar i que sentin el que tots desitgen, que és marcar un gol.

Al vídeo, hi ha un moment que em va matar. Un dels nens surt dient, referint-se al moment de marcar un gol: "Saltaré, cridaré... em ficaré com un boig". És cert que els nens s'ho passen bé jugant, i com explica el seu entrenador, Carlos Gómez "aprenen, respecten al rival i es respecten entre companys", però això no treu l'esperança d'aquesta al·legria que es sent al marcar un gol. Inclús, un altre company, i demostrant també el respecte que ténen amb l'entrenador, també amb referència al moment d'anotar un gol: "No sé, però el Carlos es ficarà molt content, i jo estaré tan content que sortiré volant", nomena abans a l'orgullós que es sentirà l'entrenador d'ells que la sensació que tindrà a l'anotar el gol.

És impressionant, m'he passat 20 minuts plorant (el vídeo només dura uns 10, però l'he vist dos vegades) al reconéixer que els humans no evolucionem, sinó que canviem de forma física i les nostres funcions en la vida, i tots ens oblidem que de petits tots som molt millors persones. De qui s'ha d'aprendre, llavors?

domingo, 19 de junio de 2011

Decepción

Ir caminando por la calle y ver un precioso culo femenino, y, al girarse, la belleza de la cara no corresponde. A eso le unes el comportamiento humano y el final de Lost, y podemos tener fácilmente la definición de "decepción".

Nada más.

@_jorgemoreno

lunes, 16 de mayo de 2011

Sorpresa

No hace falta. Una persona puede confiar en sí misma y salir adelante sin problemas. No tiene porqué necesitar a alguien para "desahogarse", término que para mí es un bulo. Papá, mamá y Carlos. Esa es mi principal familia, la que nunca se irá, y la única que sé que nunca me hará daño. Ni voluntario ni involuntario. No es imprescindible contar problemas, ni un hombro donde llorar, ni a nadie a quien dar la murga. Si alguien necesita ayuda la pide, pero contar cosas por contar, esperando que alguien totalmente incapaz de solucionarte un problema te lo solucione, es intentar dar lástima. Lo sé porque era así, o lo soy, o yo qué se. Si te preocupa una cosa, túmbate en tu cama, piensa a fondo y actúa. ¿Es mío el problema? Pues voy, me rebajo a pedir perdón, reconocer errores y hago cosas por solucionarlo. ¿No soy yo el problema? Pues se echa en cara, se discute, se debate, se habla, y se buscan soluciones. Se buscan, no siempre tiene porqué haberlas. 

Así es como veo yo la vida. Aunque después de todo esto, la gente que de verdad me conoce, sabe que tiene que seguir haciendo lo que hacía. Todos somos hipócritas, ¿o no?

viernes, 13 de mayo de 2011

La maravillosa fábula del mono Genaro

Érase una vez, un mono muy simpático, pero un tanto feo, que se moría por comer plátanos. Era su plato favorito. No le gustaba otra fruta. Había más, pero él prefería los plátanos.

Nuestro amigo, de nombre Genaro, que tendría entre 18 y 22 años si lo comparáramos con la edad humana, no comía con mucha regularidad plátanos, ya que en el zoo de Villadelfresno, encerrado en una jaula con otros amigos suyos, sólo podía conseguir este premio tan ansiado cuando hacía reír a los visitantes, contando chistes sobre zarigüeyas o mapaches, y era entonces cuando de vez en cuando algún simpático dominguero le lanzaba esta fruta. Había veces, incluso, que recibía una ristra, y así podía disfrutar de su manjar por más tiempo.

Pero al bueno de Genaro siempre le pasaba lo mismo. La misma desgracia. Cuantas más ganas tenía de comer plátanos, menos le tiraban, e incluso había veces que le tiraban plátanos cuando ya se estaba comiendo otro, y como este plátano no se lo podía comer, otro compañero de jaula se lo quitaba. Pero eso no era lo peor. Genaro, muchas veces, veía plátanos de forma especial, eran plátanos de Canarias, plátanos gourmet, que disfrutaba como un mono-enano cuando se los comía... pero al final de acabar esta fruta con ese sabor tan especial, le daba dolor de barriga.

A partir de un día de septiembre, Genaro vio pasar a una vigilante del zoo con uno de esos plátanos en el bolsillo, paseándose por delante día tras día, excepto los fines de semana, y empezó a contar todos los chistes que se sabía para poder conseguir ese manjar. Sólo quería ése. Durante año y medio estuvo suspirando por ese plátano. Sabía que era el elegido. Era el último plátano que comería, incluso le prometió a su amigo mono José que si no conseguía comerse ese plátano, moriría de hambre, porque no quería comer otro plátano que no fuera ese:

- A ver, Genaro, no es para tanto. Puedes comer cualquier otros plátanos mientras, ¿no?
- Sí, pero no va a ser lo mismo, José. Yo quiero ese.

Pero en el fondo, Genaro sabía que si se comía ese plátano, más delicioso que cualquier otro, más sabroso y jugoso que cualquier manjar que haya comido en su vida, también sería el que peor le sentaría, aunque él siempre pensaba en una drástica solución: morirse mientras estuviera comiendo ese plátano. Entonces, su amigo José le hizo entrar en razón.

- Puedes hacer dos cosas. La primera, es pasar de ese plátano. Seguro que cualquier otro visitante a la larga te acabará trayendo un plátano mejor, gourmet, y que no te siente mal. O si no, lo que puedes hacer, es intentar robarle el plátano a la vigilante. Échale huevos y mángaselo en cuanto baje la guardia. Pero eso sí, si te pilla y no lo da, la vigilante se enfadará contigo y te dará una pastilla que te dará el mayor dolor de barriga que jamás hayas tenido, y te habrás quedado sin plátano. Eso sí, si consigues el plátano, lo disfrutarás mucho, pero te acabará dando dolor de barriga, porque nadie se muere comiendo un plátano.

Resignado, Genaro aceptó la primera opción. Era la mejor. Así que esperó más plátanos normales. Prometió nunca más probar un plátano gourmet, no merecía pasar más dolores de barriga. Hasta que una fatídica noche, le tiraron un plátano y se lo comió sin pensarlo. Ahora Genaro llora porque tiene dolor de barriga. No vio venir ese gourmet.


lunes, 9 de mayo de 2011

Estoy enamorado

No, no lo estoy. O al menos en la idea que se crea. Pero ya que he captado tu atención, quédate un ratito, anda. 

Enamorarse significa sentir amor. En ese caso, lo estoy. Todos lo estamos. No hay nadie en el mundo que no sienta amor por alguna persona, animal o cosa. Pero en esta vida moderna, y afectada por el cambio de significado de esa palabra, acción, verbo, lo que sea, significa otra cosa: Significa sentir amor, pero sin contar a la familia. Cuando dices a alguien que estás enamorado, espera un sólo nombre, el nombre de la persona que acabará siendo cónyuge tuyo por voluntad propia y mutua.

Yo estoy enamorado de hombres y mujeres. Soy heterosexual. Lo digo en un bar, y me dicen que es una contradicción, o me piden una explicación posterior. Estoy seguro. Mi padre es un hombre, mi hermano es un hombre, mis tíos son y mis primos son hombres. Soy heterosexual, insisto.

Cuando tienes 21 años, es muy improbable que pienses que estás enamorado de alguien ajeno a tus apellidos. Miento. Lo piensas, pero en mi opinión, están equivocados. Una pareja de adolescentes de 13 a 20 años piensan que están enamorados. Pero con sólo dudar una sola milifracción de segundo, que "esto se acabará de un momento a otro, a la larga", no lo estás. Y estoy seguro que todas las parejas que de verdad no lo sienten, lo han pensado. Otras, la obsesión no les deja pensar y se autoengañan. Yo no pienso en el amor como algo que se acabe. Hay que ser muy hijo de puta para que alguien que siente amor por ti, deje de hacerlo. Siento amor por mi familia. Sé que el amor por mi madre no acabará, por eso sé que estoy enamorado de ella. Cualquier novia que dura un mes, no es amor. Es atracción sexual, cariño en diferente grado de intensidad, costumbre por una rutina conjunta, pero el amor, para mí, y en esa idea que excluye a la familia, es el que durará toda la vida. 

Y, claro está, que no se puede llamar amor a algo que todavía no se ha demostrado. No se siente amor completo por alguien que no lo siente por mi. El sexo, va por otro lado. El cariño de la pareja, por otro. No utilicemos en vano la palabra "amor". Es demasiado bonita como para desgastarla.

martes, 26 de abril de 2011

La primera de las excepciones

Me la suda, no quiero hablar de deportes. Me he cansado. Noche del 25 al 26 de abril. Iba a dormir, porque mañana tengo que madrugar, pero no me apetece. Es de esas noches que te quedas tumbado de lado en tu cama, con un auricular en la oreja que no toca la almohada, escuchando una mezcla poco organizada de música en tu móvil, con los ojos cerrados, y pensando en "cómo molaría que..." y lo visualizas con una nitidez impropia de una persona de mi generación, que ha pasado minutos, horas, días y meses de sobra delante de la televisión, consolas y móviles suficientes como para haber destruido ese departamento creativo de tu cerebro llamado imaginación.

Cierras los ojos y lo tercero o cuarto que piensas es: "Como me moleste alguien ahora mismo, va a acabar siendo agredido". Juro que he estado a punto de golpearme la cabeza contra la pared por interrumpir ese momento místico, pero es que me apetecía contar algo por aquí y le he echado cojones al asunto.

Desde los 15 años o por ahí, que noche tras noche, o cada dos noches, tres o cuatro, da igual; que llevo esperando a que la discusión y/o pelea que tienes grabada en una parte de tu corazón, llamada "Mosqueo", se dé a cabo al día siguiente, porque tú eres una persona lista y precavida, y te has elaborado un guión perfecto con lo que tienes que decir, y yendo más allá, planteando posibles respuestas del rival para prepararte también los contraataques. 

Desde que lo empecé a probar yo, no he discutido con nadie. Es más, luego he acabado teniendo alguna riña con otra persona diferente y me he quedado como un tarambaina en blanco, sin argumentos, y he acabado, esa misma noche, zanjando el problema yo sólo, en mi cama, de lado y con un auricular en mi oreja derecha.

Buenas noches.

www.twitter.com/_jorgemoreno

miércoles, 13 de abril de 2011

Hoy toca NBA

Soy de los Denver Nuggets. ¿Por qué de Denver? ¿Y por qué no de Los Ángeles Lakers, Boston Celtics o Miami Heat? Pues resulta que llegó el Draft del año 2003, y como la prensa deportiva española ya empezaba a darle bola a la NBA por la llegada de Pau Gasol a Memphis dos años antes, se comentó que llegaba una de las mejores hornadas que se recordarían, y así fue. El número 1, por supuesto, de ese Draft, fue el actual MVP de la Liga Regular, LeBron James, y junto a él llegaron otras grandes estrellas, como Dwayne Wade, Chris Bosh o Chris Kaman, pero hubo un nombre que me hizo gracia.


Siempre me ha parecido curiosa la mezcla latino-anglosajona en los nombres, y fue el motivo por el que me llamó la atención Carmelo Anthony. De pronto, y recuerdo muy bien, que a mis 13 añitos ya empezaba a fascinarme con las "3 mejores jugadas de anoche en la NBA" y muchas de ellas eran protagonizadas por un Rookie que se echaba un equipo de capa caída a sus espaldas para lanzarlo a la gloria.


Si miráis en la Wikipedia a entrada de los Denver Nuggets, le reserva un espacio sólo a él, titulado Anthony cambia el rumbo de la franquicia. Con este jugador como buque insignia, y la inseparable ayuda de Kenyon Martin, Nené y muchos otros, el equipo del estado de Colorado sacó los colores a unos Lakers que iban lanzados a por el anillo.

Pero esta temporada todo cambió. 'Melo', como es conocido, dejó de sentirse cómodo en esas aguas y decidió emigrar a la ciudad que le vio nacer, Nueva York, formando parte de un proyecto que parecía la alternativa al Big Three que había conseguido reunir Miami. Junto con Chauncey Billups, formó un equipo de oro, encontrándose en los Knicks con Amaré Stoudemire, relegando, por acuerdos con terceros equipos, a Gallinari, Chandler, Felton, Koufos y Mozgov a los Nuggets.

Reconozco que fui el primero en desilusionarme, pero la historia ha dado un vuelco inesperado. Cuando antes era Anthony, rodeando los 40 puntos, Billups los 15 y nadie más pasaba de 10, el hecho de que emigraran parecía que dejaba a los Nuggets con una mano delante y otra detrás. Supongo que aquí entró en juego George Karl, uno de los mejores entrenadores de la NBA en estos momentos, y consiguió motivar a los Chris Andersen y Kenyon Martin, que parecían haber perdido la fe por el baloncesto, y dar confianza a Nené, Ty Lawson y J.R. Smith para ser los nuevos líderes y sacar este proyecto de jugadores muy muy muy jóvenes acabados de llegar (Gallinari 22 años, Chandler 23, Lawson 22 y Smith 24) adelante.

Carmelo, por su parte sigue haciendo lo mismo en Nueva York. Haciendo partidos maravillosos pero eclipsando el trabajo en equipo. Mientras que Denver, camina con un paso mucho más firme a llegar a hacer algo grande esta temporada. Y si no, hay tiempo. Este equipo ilusiona pese a no tener una referencia mediática. Go Nuggets Go!!

domingo, 3 de abril de 2011

Se acabó...

Después de una semana movidita negativamente, llegó el fin de semana acompañado de la vuelta de la Liga BBVA después de los compromisos internacionales. Yo lo avisé en Twitter: El Real Madrid, a pesar de ser uno de los mejores equipos de España, Europa y del Mundo, iba a sufrir con las bajas de los pilares fundamentales en estos momentos. Las cuatro bajas más importantes que puede tener esta escuadra (Cristiano Ronaldo, Xabi Alonso, Marcelo y Benzema) daba pie a una posible campanada del Sporting de Gijón en el Bernabéu, aunque con mala suerte, provocada por Juan Pablo y un Miguel de las Cuevas que batió con un tiro ajustadísimo a Iker Casillas.

También avisé que el Barcelona iba a ganar. Lo hace cuando lo tiene que hacer, en momentos ásperos y cuando no se puede fallar. La suerte de la ceguera del árbitro, permitió a Gerard Piqué controlar un balón con el brazo izquierdo y batir a bocajarro al portero del Villarreal, Diego López. Esto deja en 8 puntos la distancia sobre el equipo de Mourinho, la mayor distancia de toda la temporada... pero en la recta final de la campaña.

En el segundo plano de la Liga, mi Valencia se sobrepuso a una mala primera mitad con unas ganas típicas del equipo esta temporada, pero con la diferencia de que esta vez, la pelotita quiso entrar. Victoria abultada del Valencia en Getafe, pero no me dio la tranquilidad de haber vuelto a los cabales del trabajo bien hecho.

Por último, el Albacete volvió a la senda de la victoria con un solitario gol de Tato, aunque, francamente... Tampoco me alegra que haya sido contra el equipo de la ciudad de mi madre, el Salamanca, que deja a los dos equipos a años luz de la salvación.

Este ha sido mi resumen del sábado, dejando fuera de lugar a la emoción. Vuelveré el viernes con el resumen del 5º y definitivo partido de la Euroliga de baloncesto entre el Real Madrid y el Power Electronics Valencia.

Un saludo!

twitter.com/_jorgemoreno

jueves, 10 de marzo de 2011

No es una simple derrota más

Anoche, en casa de mis amigos Manu, Dani y Adri, fui testigo de las pocas derrotas inexplicables que sacan de quicio a cualquier forofo del fútbol. El Valencia cayó en Gelserkinchen, en el estadio del Schalke 04, en los octavos de final de la Liga de Campeones por 3-1.

A diferencia de la derrota con el Barcelona, ésta me dejó un mal sabor de boca que me costarán muchos días y cubatas olvidar. En Mestalla contra el equipo de Guardiola, se vieron ganas, ímpetu y presión ante un equipo superior (superior a todos), y quién sabe si el Valencia no habría podido ganar de no ser de contar con Messi, el  Dios del fútbol ahora mismo, entre las filas del Barça. Acabó el partido y me dieron ganas de salir a la calle con la camiseta de mi equipo, orgulloso de ser el conjunto que más dificultades le ha puesto al mejor equipo de la historia para ganar tres puntos. Y ahora llega mi enfado. Eran sólo tres puntos. Tres puntos en una Liga donde ni siquiera cuentas con ellos, y desde un principio "te haces la idea" de que no los vas a poder sacar. El caso del partido de anoche, no eran tres puntos. Eran unos octavos de final de la Champions, era prestigio en Europa, era una suma de dinero por ingresar importante, y más aún a un equipo que tanta falta le hace. No vi eso en el campo.

Dudo que fuera la presión del campo, porque por mucho ambiente que se viviera en Alemania, se plantó cara en todo un Old Trafford o un Santiago Bernabéu. Dudo que sea la superioridad técnica o táctica del Schalke, porque Felix Magath olvidó totalmente el centro del campo y formaba en el lateral izquierdo, ayer insuperable, Sergio Escudero, un futbolista que la temporada pasada formaba en el Murcia B. 

El Valencia perdió por esos motivos desesperantes para el espectador y los entrenadores, el estado anímico y la condición física. Si Mathieu no puede aguantar 90 minutos, Jordi Alba puede aguantar 130 seguidos y encima en un estado de gracia ilusionante para el futuro. Pero junto con eso, y la falta de garra de Éver Banega, quien está empezando a perder mi confianza, el Valencia perdió una oportunidad de oro que le había brindado un gol muy afortunado de Ricardo Costa y, sobre todo, un sorteo generoso.

Se acabó la emoción a la temporada. Y con esto me refiero a otras de las cuestiones por las que anoche no fue una simple derrota más.

martes, 15 de febrero de 2011

Volvemos... para quedarnos.

Aquella fatídica noche. La desgracia de San Siro. El día que vimos a Oliver Kahn con más rabia que nunca...

Hay millones de nombres para definir la noche del 23 de abril (día de San Jorge) de 2001, en la que el Valencia volvía a una final de Champions League por segundo año consecutivo.

Por aquel entonces, yo acababa de cumplir una semana antes mis 11 añitos, y jugaba en el Club de Tenis Benidorm, razón por la cual no me dio tiempo a ver el gol de Gaizka Mendieta de penalti en el tercer minuto de juego. Recuerdo, sentado en el asiento trasero de un Toyota Corolla, con Luis, mi padre, conduciendo, y mi madre, Feli, sentada a su derecha, volviendo del Polideportivo, de un entrenamiento como un miércoles cualquiera, y de camino a casa lo más rápida y responsablemente posible, escuchando el ya olvidado(por mi parte), Carrusel Deportivo de la Cadena Ser, y el partido narrado por Manolo Lama. A los 2 minutos de juego, oímos al cordobés gritando "¡Penalti a favor del Valencia!", y un inocente chavalín de poco más de una década de vida diciendo: "¡Papá! Si marca Mendieta, dale al cláxon". Y así hizo.

Mi padre, que tantas horas de fútbol he pasado con él y mi compañero favorito delante de una televisión, me dijo en ese momento: "Tranquilo, el Valencia va a ganar". Ahora me río, porque en ese momento me tranquilicé bastante, pero años después, hacemos repaso de comentarios con resultado totalmente opuesto que ha hecho este pobre hombre, y es ya una tradición, como aquel comentario de "es flojito ese Cristiano Ronaldo, ¿no? Vaya pufo...".

Ya en la segunda parte, Effemberg marcó de penalti la igualada, y hasta el último momento mantuvimos la esperanza de que Cañizares detuviera la pena máxima por segunda vez en esa noche. Pero no. Esta vez, Effemberg tiró tan bien el penalti que Cañizares ni se precipitó al suelo. 

Y llegó. Llegó la tanda de penaltis. Con el fallo inicial de Paulo Sergio, veíamos cada vez más cerca ese sueño de conseguir lo que un año antes el Real Madrid no nos arrebató sin dejarnos ni pelear por ello. Mi padre volvió con sus "presagios" tan acertados: "Esto está ganado, Jorge, está ganado...". Fallaron Zahovic y Carboni...

A pesar de todo, me acordaré de mi padre esa noche, porque no se le ocurrió mejor momento para acertar en sus predicciones. Sí, dijo: "Pellegrino falla...". Y paró Kahn.

Fueron lágrimas e insultos los que compartimos Cañizares y yo esa noche, por lo que hoy, en Mestalla, tenemos la oportunidad de devolverle a Alemania un sueño roto, una desilusión, y una bajada de humos a toda la prensa parando en seco la racha de Raúl. Volvemos a caminar por un camino de brasas, y sólo llega uno al final. No sé que pasará, pero ilusión nos sobra. Esta vez, volvemos para quedarnos.

Amunt València