lunes, 16 de mayo de 2011

Sorpresa

No hace falta. Una persona puede confiar en sí misma y salir adelante sin problemas. No tiene porqué necesitar a alguien para "desahogarse", término que para mí es un bulo. Papá, mamá y Carlos. Esa es mi principal familia, la que nunca se irá, y la única que sé que nunca me hará daño. Ni voluntario ni involuntario. No es imprescindible contar problemas, ni un hombro donde llorar, ni a nadie a quien dar la murga. Si alguien necesita ayuda la pide, pero contar cosas por contar, esperando que alguien totalmente incapaz de solucionarte un problema te lo solucione, es intentar dar lástima. Lo sé porque era así, o lo soy, o yo qué se. Si te preocupa una cosa, túmbate en tu cama, piensa a fondo y actúa. ¿Es mío el problema? Pues voy, me rebajo a pedir perdón, reconocer errores y hago cosas por solucionarlo. ¿No soy yo el problema? Pues se echa en cara, se discute, se debate, se habla, y se buscan soluciones. Se buscan, no siempre tiene porqué haberlas. 

Así es como veo yo la vida. Aunque después de todo esto, la gente que de verdad me conoce, sabe que tiene que seguir haciendo lo que hacía. Todos somos hipócritas, ¿o no?

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