martes, 5 de julio de 2011

Debatiéndose entre la vida y el sueño

Te vendo un yate por 4.000€. Vendido.

Hablando con mi hermana (ella dice que pequeña) postiza, hemos llegado a comentar uno de los momentos más bonitos, esperanzadores e ilusos que pueda vivir un ser humano a lo largo de un día de su vida. Puede servir que sean las tres de la tarde, después de comer, antes de dormirte la siesta, pero de lo que quiero hablarte, pega más que te pongas en situación dos minutos después de acostarte solo en tu cama y unos minutos que parecen millones de segundos antes de dormirte... por la noche.

Lo digo ya, de primeras. Si alguien se ofende, lo siento mucho... pero que se lo haga mirar. Pero quien no se haya tumbado en la cama, tapado hasta arriba porque hace frío, acomodado la cabeza sobre nuestra fofa amiga la almohada y no se haya imaginado un mundo perfecto al otro lado de la realidad, es que no tiene corazón. Mi hermana (que no es mi hermana, pero ya la adoptaremos) y yo coincidimos que es el mejor momento del día. Eres feliz o no, pero puedes tener todo lo que cabe en tu imaginación. También es verdad, que en días malos, sobre todo en aspectos relacionados con sentimientos hacia otra persona, es difícil dibujarse esa realidad preciosa en que nos gustaría vivir. Es más, se convierte en un infierno durante unos instantes, pero el poder de la mente positiva, siempre tiene que predominar sobre las sombras. Y como diría mi amiga: "No lo cambio por nada en el mundo". Yo tampoco. Y a ella menos.

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