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jueves, 23 de junio de 2011

Jo també sóc del Margatània


Pol, Eduard, Adrià, Martí, Emma, Nil, Gerard, Roger, Dídac, Cristian, Ivan, Xavi, Ruth i, el que a partir d'ara consideraré el meu amic, el futur premi Zamora de la Lliga BBVA, el pròxim porter del Barça, Haritz. Aquests són els 14 noms de 14 personetes que em van tocar el cor amb els seus petits dits d'estudiants de primària fins posar-me la pell de gallina durant 9 minuts i mig.

Per a qui no ho hagi vist, aquestes 14 ànimes esperançadores per a l'esport són 14 jugadors del Margatània, equip de futbol de prebenjamns de la localitat de Vilanova i la Geltrú, província de Barcelona, que han acabat aquesta temporada amb 271 gols en contra i només un a favor. Però com és que se d'aquesta història? Doncs via Facebook em va arribar un mini documental de Roger Gómez, Daniel Resines i Cristina Sánchez, on surtien els propis nens de l'equip explicant el balanç de derrotes i la impossibilitat encara d'haver marcat un gol. 

El vídeo en qüestió el trobareu aquí: http://vimeo.com/25397042

Els que amem el futbol, els que hem jugat de petits, tenim cosins amb la mateixa edat i a sobre som uns sensiblons, no hem pogut evitar derramar més d'una llàgrima d'emoció, per la llàstima i la impotència de no poder ajudar aquests nens a guanyar i que sentin el que tots desitgen, que és marcar un gol.

Al vídeo, hi ha un moment que em va matar. Un dels nens surt dient, referint-se al moment de marcar un gol: "Saltaré, cridaré... em ficaré com un boig". És cert que els nens s'ho passen bé jugant, i com explica el seu entrenador, Carlos Gómez "aprenen, respecten al rival i es respecten entre companys", però això no treu l'esperança d'aquesta al·legria que es sent al marcar un gol. Inclús, un altre company, i demostrant també el respecte que ténen amb l'entrenador, també amb referència al moment d'anotar un gol: "No sé, però el Carlos es ficarà molt content, i jo estaré tan content que sortiré volant", nomena abans a l'orgullós que es sentirà l'entrenador d'ells que la sensació que tindrà a l'anotar el gol.

És impressionant, m'he passat 20 minuts plorant (el vídeo només dura uns 10, però l'he vist dos vegades) al reconéixer que els humans no evolucionem, sinó que canviem de forma física i les nostres funcions en la vida, i tots ens oblidem que de petits tots som molt millors persones. De qui s'ha d'aprendre, llavors?

lunes, 16 de mayo de 2011

Sorpresa

No hace falta. Una persona puede confiar en sí misma y salir adelante sin problemas. No tiene porqué necesitar a alguien para "desahogarse", término que para mí es un bulo. Papá, mamá y Carlos. Esa es mi principal familia, la que nunca se irá, y la única que sé que nunca me hará daño. Ni voluntario ni involuntario. No es imprescindible contar problemas, ni un hombro donde llorar, ni a nadie a quien dar la murga. Si alguien necesita ayuda la pide, pero contar cosas por contar, esperando que alguien totalmente incapaz de solucionarte un problema te lo solucione, es intentar dar lástima. Lo sé porque era así, o lo soy, o yo qué se. Si te preocupa una cosa, túmbate en tu cama, piensa a fondo y actúa. ¿Es mío el problema? Pues voy, me rebajo a pedir perdón, reconocer errores y hago cosas por solucionarlo. ¿No soy yo el problema? Pues se echa en cara, se discute, se debate, se habla, y se buscan soluciones. Se buscan, no siempre tiene porqué haberlas. 

Así es como veo yo la vida. Aunque después de todo esto, la gente que de verdad me conoce, sabe que tiene que seguir haciendo lo que hacía. Todos somos hipócritas, ¿o no?

martes, 26 de abril de 2011

La primera de las excepciones

Me la suda, no quiero hablar de deportes. Me he cansado. Noche del 25 al 26 de abril. Iba a dormir, porque mañana tengo que madrugar, pero no me apetece. Es de esas noches que te quedas tumbado de lado en tu cama, con un auricular en la oreja que no toca la almohada, escuchando una mezcla poco organizada de música en tu móvil, con los ojos cerrados, y pensando en "cómo molaría que..." y lo visualizas con una nitidez impropia de una persona de mi generación, que ha pasado minutos, horas, días y meses de sobra delante de la televisión, consolas y móviles suficientes como para haber destruido ese departamento creativo de tu cerebro llamado imaginación.

Cierras los ojos y lo tercero o cuarto que piensas es: "Como me moleste alguien ahora mismo, va a acabar siendo agredido". Juro que he estado a punto de golpearme la cabeza contra la pared por interrumpir ese momento místico, pero es que me apetecía contar algo por aquí y le he echado cojones al asunto.

Desde los 15 años o por ahí, que noche tras noche, o cada dos noches, tres o cuatro, da igual; que llevo esperando a que la discusión y/o pelea que tienes grabada en una parte de tu corazón, llamada "Mosqueo", se dé a cabo al día siguiente, porque tú eres una persona lista y precavida, y te has elaborado un guión perfecto con lo que tienes que decir, y yendo más allá, planteando posibles respuestas del rival para prepararte también los contraataques. 

Desde que lo empecé a probar yo, no he discutido con nadie. Es más, luego he acabado teniendo alguna riña con otra persona diferente y me he quedado como un tarambaina en blanco, sin argumentos, y he acabado, esa misma noche, zanjando el problema yo sólo, en mi cama, de lado y con un auricular en mi oreja derecha.

Buenas noches.

www.twitter.com/_jorgemoreno

miércoles, 13 de abril de 2011

Hoy toca NBA

Soy de los Denver Nuggets. ¿Por qué de Denver? ¿Y por qué no de Los Ángeles Lakers, Boston Celtics o Miami Heat? Pues resulta que llegó el Draft del año 2003, y como la prensa deportiva española ya empezaba a darle bola a la NBA por la llegada de Pau Gasol a Memphis dos años antes, se comentó que llegaba una de las mejores hornadas que se recordarían, y así fue. El número 1, por supuesto, de ese Draft, fue el actual MVP de la Liga Regular, LeBron James, y junto a él llegaron otras grandes estrellas, como Dwayne Wade, Chris Bosh o Chris Kaman, pero hubo un nombre que me hizo gracia.


Siempre me ha parecido curiosa la mezcla latino-anglosajona en los nombres, y fue el motivo por el que me llamó la atención Carmelo Anthony. De pronto, y recuerdo muy bien, que a mis 13 añitos ya empezaba a fascinarme con las "3 mejores jugadas de anoche en la NBA" y muchas de ellas eran protagonizadas por un Rookie que se echaba un equipo de capa caída a sus espaldas para lanzarlo a la gloria.


Si miráis en la Wikipedia a entrada de los Denver Nuggets, le reserva un espacio sólo a él, titulado Anthony cambia el rumbo de la franquicia. Con este jugador como buque insignia, y la inseparable ayuda de Kenyon Martin, Nené y muchos otros, el equipo del estado de Colorado sacó los colores a unos Lakers que iban lanzados a por el anillo.

Pero esta temporada todo cambió. 'Melo', como es conocido, dejó de sentirse cómodo en esas aguas y decidió emigrar a la ciudad que le vio nacer, Nueva York, formando parte de un proyecto que parecía la alternativa al Big Three que había conseguido reunir Miami. Junto con Chauncey Billups, formó un equipo de oro, encontrándose en los Knicks con Amaré Stoudemire, relegando, por acuerdos con terceros equipos, a Gallinari, Chandler, Felton, Koufos y Mozgov a los Nuggets.

Reconozco que fui el primero en desilusionarme, pero la historia ha dado un vuelco inesperado. Cuando antes era Anthony, rodeando los 40 puntos, Billups los 15 y nadie más pasaba de 10, el hecho de que emigraran parecía que dejaba a los Nuggets con una mano delante y otra detrás. Supongo que aquí entró en juego George Karl, uno de los mejores entrenadores de la NBA en estos momentos, y consiguió motivar a los Chris Andersen y Kenyon Martin, que parecían haber perdido la fe por el baloncesto, y dar confianza a Nené, Ty Lawson y J.R. Smith para ser los nuevos líderes y sacar este proyecto de jugadores muy muy muy jóvenes acabados de llegar (Gallinari 22 años, Chandler 23, Lawson 22 y Smith 24) adelante.

Carmelo, por su parte sigue haciendo lo mismo en Nueva York. Haciendo partidos maravillosos pero eclipsando el trabajo en equipo. Mientras que Denver, camina con un paso mucho más firme a llegar a hacer algo grande esta temporada. Y si no, hay tiempo. Este equipo ilusiona pese a no tener una referencia mediática. Go Nuggets Go!!

domingo, 3 de abril de 2011

Se acabó...

Después de una semana movidita negativamente, llegó el fin de semana acompañado de la vuelta de la Liga BBVA después de los compromisos internacionales. Yo lo avisé en Twitter: El Real Madrid, a pesar de ser uno de los mejores equipos de España, Europa y del Mundo, iba a sufrir con las bajas de los pilares fundamentales en estos momentos. Las cuatro bajas más importantes que puede tener esta escuadra (Cristiano Ronaldo, Xabi Alonso, Marcelo y Benzema) daba pie a una posible campanada del Sporting de Gijón en el Bernabéu, aunque con mala suerte, provocada por Juan Pablo y un Miguel de las Cuevas que batió con un tiro ajustadísimo a Iker Casillas.

También avisé que el Barcelona iba a ganar. Lo hace cuando lo tiene que hacer, en momentos ásperos y cuando no se puede fallar. La suerte de la ceguera del árbitro, permitió a Gerard Piqué controlar un balón con el brazo izquierdo y batir a bocajarro al portero del Villarreal, Diego López. Esto deja en 8 puntos la distancia sobre el equipo de Mourinho, la mayor distancia de toda la temporada... pero en la recta final de la campaña.

En el segundo plano de la Liga, mi Valencia se sobrepuso a una mala primera mitad con unas ganas típicas del equipo esta temporada, pero con la diferencia de que esta vez, la pelotita quiso entrar. Victoria abultada del Valencia en Getafe, pero no me dio la tranquilidad de haber vuelto a los cabales del trabajo bien hecho.

Por último, el Albacete volvió a la senda de la victoria con un solitario gol de Tato, aunque, francamente... Tampoco me alegra que haya sido contra el equipo de la ciudad de mi madre, el Salamanca, que deja a los dos equipos a años luz de la salvación.

Este ha sido mi resumen del sábado, dejando fuera de lugar a la emoción. Vuelveré el viernes con el resumen del 5º y definitivo partido de la Euroliga de baloncesto entre el Real Madrid y el Power Electronics Valencia.

Un saludo!

twitter.com/_jorgemoreno

jueves, 10 de marzo de 2011

No es una simple derrota más

Anoche, en casa de mis amigos Manu, Dani y Adri, fui testigo de las pocas derrotas inexplicables que sacan de quicio a cualquier forofo del fútbol. El Valencia cayó en Gelserkinchen, en el estadio del Schalke 04, en los octavos de final de la Liga de Campeones por 3-1.

A diferencia de la derrota con el Barcelona, ésta me dejó un mal sabor de boca que me costarán muchos días y cubatas olvidar. En Mestalla contra el equipo de Guardiola, se vieron ganas, ímpetu y presión ante un equipo superior (superior a todos), y quién sabe si el Valencia no habría podido ganar de no ser de contar con Messi, el  Dios del fútbol ahora mismo, entre las filas del Barça. Acabó el partido y me dieron ganas de salir a la calle con la camiseta de mi equipo, orgulloso de ser el conjunto que más dificultades le ha puesto al mejor equipo de la historia para ganar tres puntos. Y ahora llega mi enfado. Eran sólo tres puntos. Tres puntos en una Liga donde ni siquiera cuentas con ellos, y desde un principio "te haces la idea" de que no los vas a poder sacar. El caso del partido de anoche, no eran tres puntos. Eran unos octavos de final de la Champions, era prestigio en Europa, era una suma de dinero por ingresar importante, y más aún a un equipo que tanta falta le hace. No vi eso en el campo.

Dudo que fuera la presión del campo, porque por mucho ambiente que se viviera en Alemania, se plantó cara en todo un Old Trafford o un Santiago Bernabéu. Dudo que sea la superioridad técnica o táctica del Schalke, porque Felix Magath olvidó totalmente el centro del campo y formaba en el lateral izquierdo, ayer insuperable, Sergio Escudero, un futbolista que la temporada pasada formaba en el Murcia B. 

El Valencia perdió por esos motivos desesperantes para el espectador y los entrenadores, el estado anímico y la condición física. Si Mathieu no puede aguantar 90 minutos, Jordi Alba puede aguantar 130 seguidos y encima en un estado de gracia ilusionante para el futuro. Pero junto con eso, y la falta de garra de Éver Banega, quien está empezando a perder mi confianza, el Valencia perdió una oportunidad de oro que le había brindado un gol muy afortunado de Ricardo Costa y, sobre todo, un sorteo generoso.

Se acabó la emoción a la temporada. Y con esto me refiero a otras de las cuestiones por las que anoche no fue una simple derrota más.

martes, 15 de febrero de 2011

Volvemos... para quedarnos.

Aquella fatídica noche. La desgracia de San Siro. El día que vimos a Oliver Kahn con más rabia que nunca...

Hay millones de nombres para definir la noche del 23 de abril (día de San Jorge) de 2001, en la que el Valencia volvía a una final de Champions League por segundo año consecutivo.

Por aquel entonces, yo acababa de cumplir una semana antes mis 11 añitos, y jugaba en el Club de Tenis Benidorm, razón por la cual no me dio tiempo a ver el gol de Gaizka Mendieta de penalti en el tercer minuto de juego. Recuerdo, sentado en el asiento trasero de un Toyota Corolla, con Luis, mi padre, conduciendo, y mi madre, Feli, sentada a su derecha, volviendo del Polideportivo, de un entrenamiento como un miércoles cualquiera, y de camino a casa lo más rápida y responsablemente posible, escuchando el ya olvidado(por mi parte), Carrusel Deportivo de la Cadena Ser, y el partido narrado por Manolo Lama. A los 2 minutos de juego, oímos al cordobés gritando "¡Penalti a favor del Valencia!", y un inocente chavalín de poco más de una década de vida diciendo: "¡Papá! Si marca Mendieta, dale al cláxon". Y así hizo.

Mi padre, que tantas horas de fútbol he pasado con él y mi compañero favorito delante de una televisión, me dijo en ese momento: "Tranquilo, el Valencia va a ganar". Ahora me río, porque en ese momento me tranquilicé bastante, pero años después, hacemos repaso de comentarios con resultado totalmente opuesto que ha hecho este pobre hombre, y es ya una tradición, como aquel comentario de "es flojito ese Cristiano Ronaldo, ¿no? Vaya pufo...".

Ya en la segunda parte, Effemberg marcó de penalti la igualada, y hasta el último momento mantuvimos la esperanza de que Cañizares detuviera la pena máxima por segunda vez en esa noche. Pero no. Esta vez, Effemberg tiró tan bien el penalti que Cañizares ni se precipitó al suelo. 

Y llegó. Llegó la tanda de penaltis. Con el fallo inicial de Paulo Sergio, veíamos cada vez más cerca ese sueño de conseguir lo que un año antes el Real Madrid no nos arrebató sin dejarnos ni pelear por ello. Mi padre volvió con sus "presagios" tan acertados: "Esto está ganado, Jorge, está ganado...". Fallaron Zahovic y Carboni...

A pesar de todo, me acordaré de mi padre esa noche, porque no se le ocurrió mejor momento para acertar en sus predicciones. Sí, dijo: "Pellegrino falla...". Y paró Kahn.

Fueron lágrimas e insultos los que compartimos Cañizares y yo esa noche, por lo que hoy, en Mestalla, tenemos la oportunidad de devolverle a Alemania un sueño roto, una desilusión, y una bajada de humos a toda la prensa parando en seco la racha de Raúl. Volvemos a caminar por un camino de brasas, y sólo llega uno al final. No sé que pasará, pero ilusión nos sobra. Esta vez, volvemos para quedarnos.

Amunt València